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Comité de Docencia e Investigación

Jornadas 2002
El amor en tiempos de colera: actualidad de la transferencia
28, 29 y 30 de octubre de 2002 - Centro Cultural General San Martín

Renegación: Arrasamiento de la subjetividad

Sandra Yannuzzi

"Toda perversión implica una trasgresión de la Ley,
y de otro modo es inadmisible.

Para el espectador, para aquel que juzga,
no pueden existir otros criterios:
violación de la ley sexual,
violación de la ley social y ética,
la sentencia siempre se pronuncia
en nombre de una Ley."

Piera Aulagnier

.."Si no existieran cosas así la escritura no existiría. Pero aunque la escritura este ahí, dispuesta a aullar, a llorar, no se la escribe. Son emociones de esta índole, muy sutiles, muy profundas, muy carnales, también esenciales y completamente imprevisibles, las que pueden anidar vidas enteras en el cuerpo. Lo atraviesa. De ahí es de donde se parte para hablar de esas emociones difíciles de expresar, tan extrañas y que sin embargo, de repente se apoderan de ti..."

En el texto: " La muerte del joven aviador ingles", Marguerite Duras, trata de describir con maestría admirable, la impresión, la sensación de la cara de la muerte, de la muerte de un niño. No habla de la muerte, sino de la impronta en el cuerpo de quien observa, de quien "ve", imprevistamente la cara mas descarnada del horror.

La muerte siempre es absurda, y cruel, pero sin duda la más inexplicable es la que se produce por el impulso fatídico del hombre de matar: la guerra. Momento por demás privilegiado en donde el hombre saca de paseo toda su inmoralidad, su sarcasmo, su pasión por el poder, su salvaje impulso de destrucción, su perversión.

Evidentemente los ciclos en la historia del hombre, se repiten. La repetición es un destino humano ineludible, insoportable. Sobre sus efectos, sus consecuencias, es de lo que deberíamos estar advertidos justamente para aminorar, atemperar su voracidad. Sin embargo en algunas ocasiones algo se produce, que aun conociendo su destino fatal, el hombre, el sujeto, se ofrece a ser devorado, aniquilado, una vez mas. Mecanismo mortífero que pone en jaque al deseo y que el psicoanálisis nombra como renegación.

Sobre su origen y sus efectos es de lo que me propongo reflexionar en este escrito, haciendo un intento de simbolizar, lo que de su padecimiento nos queda como resto.

Durante décadas el psicoanálisis se preguntó sobre la pertinencia de explicar fenómenos sociales desde lo individual, razón fundamental de su existencia. Pues bien, no sé si puede explicar, pero si creo que puede echar luz, testimoniar de lo que de la naturaleza del hombre, sabe. Aunque preguntarse sobre su pertinencia, ¿no será la manera de renegar de su saber?.

La civilización esta construida por hombres. Hombres portadores de esta

debilidad (?). Si nos centramos tristemente en la realidad de los acontecimientos sociales últimos en nuestro país, vemos como en una secuencia siniestra, modalidades de opresión se repiten, macabramente planificados. Secuestros, exilios, huidas, empobrecimiento, hambre, muerte, genocidio. Todo vuelve en versiones cada vez mas perfeccionadas, mas siniestras, mas ocultas.

Me pregunto: ¿Cómo es posible que estos" devenires", de la historia no puedan, al menos, advertirse para poder operar sobre ellos de tal manera que sus efectos no sean tan devastadores? Evidentemente la impunidad y la ley avasallada es lo que garantiza el regreso del horror.

¿Podemos acaso pensar alguna relación posible entre el pánico social, tal cómo lo describe Freud en "Psicología de las Masas...", en cuanto a su estructura, al miedo desproporcionado que se desata en el sujeto en las crisis de angustia, hoy llamadas: "ataques de pánico" ? ¿Podemos pensar algún modo de funcionamiento similar en ambos fenómenos en cuanto a lo que se refiere al desmoronamiento del padre en tanto portador de la ley? ¿Cómo pensar la posición del neurótico emparentada al la posición del perverso en lo que respecta a la negación frente a la castración?

Volvamos al Padre y a servirnos de el una vez mas...

Sabemos que Freud ,produjo dos mitos, cada uno de los cuales a su manera, sostiene al Padre. En el mito edípico el asesinato del Padre, es la condición de acceso al goce de la madre. Pensando de esta manera al fantasma neurótico, como aquel que sostiene al padre como representante de la Ley, siendo el único obstáculo para el acceso al goce absoluto. Pues bien, este parricidio, tiene en la tragedia su consecuente castigo, marca en el cuerpo de la responsabilidad como una característica esencial de la idea de sujeto. El horror de el incesto consumado, adquiere en el texto de Sófocles, dimensión real, dando lugar como consecuencia a la instauración de una ley, que sólo adquiere este estatuto como extracción de goce del cuerpo. La sentencia de que la ley hace al pecado, sigue siendo cierta. Dice Sófocles: "...entró Edipo dando grandes alaridos, corría desatentado pidiendo que le diéramos una espada y que le dijésemos donde estaba la esposa que no era esposa y en cuyo seno maternal fueron concebidos él y los hijos de él (...) Luego se precipito en la sala nupcial, donde vimos a la reina colgando de las fatales trenzas que la habían ahogado. Enseguida que la vio el desdichado, dando un horrible rugido, desato el lazo que la colgaba y cuando en tierra cayo la infeliz, arrancándole los broches de oro que sujetaban su manto, se hirió los ojos, diciendo que así no vería más ni los sufrimientos que padecía, ni los crímenes que había cometido, (...) ni verían en adelante a quienes no debían haber visto nunca, mientras no cesaba de darse golpes y desgarrarse los ojos..."

Algo en relación a la mirada me interesa resaltar, en tanto ligada a un exceso, visión del horror a la castración, para comprender mas adelante en el desarrollo, como el perverso transforma lo visto en algo fascinante, fuente de todo placer, tratando de confrontar de manera repetitiva la mirada con la certeza de la diferencia.

El mito que plantea Freud en Tótem y Tabú, tiene una estructura diferente, en tanto que el goce se localiza en un tiempo anterior, siendo el padre de la horda el único que posee a todas las mujeres, instalando en un tiempo mítico al goce del padre terrible. Con su asesinato nace la ley que prohibía la satisfacción suprema, regulando las alianzas. Este parricidio no da por ello acceso al goce, sino que refuerza la prohibición e instaura la ley, fundada por la represión del recuerdo del acto homicida. Esto como sabemos, también implica goce. Goce que subyace en la dimensión amorosa al Padre. Ley que una vez instalada, promueve al Padre como agente Real de la castración, siendo el amor al padre la constatación de su función siempre fallida.

Ahora bien que sea fallida, por estructura, no significa que no alcance para operar a nivel de su función como limite, siendo a pesar de sus fallas , un punto nodal de la teoría, la función nominante del Padre. Sobre este sesgo es precisamente donde me quisiera detener a la hora de reflexionar acerca de las consecuencias subjetivas del avasallamiento de la Ley, como uno de los ejes que nos convocan hoy en estas jornadas.

Me resulta interesante en este punto, citar a Platón, en el libro noveno de la República, cuando a modo de dialogo, como es su estilo, trata de explicar la naturaleza del hombre tiránico, sobre como pasa de ser democrático a liderar la tiranía.

El punto que me interesa resaltar es el referido al parricidio, en este caso de una naturaleza totalmente diferente, a los dos descriptos anteriormente por Freud, subrayando el carácter trasgresor de la ley .De la ley del Padre.

Dice Platón: "...He aquí cómo se forma, el hombre tiránico. Cuando haya consumido todos los bienes de su padre y de su madre, las antiguas ideas que tenia desde la infancia sobre la honestidad y que consideraba justas, cederán el paso a las ideas que sirven de escolta a Eros. Tales ideas, cuando estaba sometido a la autoridad de las leyes y de su padre, sólo se emancipaban en sus sueños mientras dormía, pero, ahora tiranizado por Eros, será constantemente en la vigilia, y no se detendrá ante el horror de ningún crimen (...) así cuando en una ciudad los hombres de esta especie y los que le siguen llegan a ser muchos, son ellos entonces los que secundados por la imbecilidad del pueblo, engendran al tirano (...) y si la ciudad, no se aviene a ello, la castigara como antes maltrato a su padre. A eso conduce la pasión del tirano. El mas perverso de los hombres..."

Casi podríamos decir, a manera de chiste, que Platón era freudiano. Siguiendo el razonamiento, ubicaríamos el asesinato al padre, como un acto de franca renegación de la ley, aniquilamiento del padre en tanto portador del falo, cuestionando así su legitimidad.

Pues bien, me interesaría situar mejor conceptualmente el concepto de renegación, en tanto el termino con el que designa Freud a la defensa especifica de la organización perversa, frente a la castración. Renegación, Ley y desafió, en una perspectiva estructural, el perverso va a oponer estos tres términos, al horror que le causa el enfrentarse a la diferencia de los sexos, condenado, por su mirada fascinante, a perder, por no haber podido reconocer en la Ley, el único acceso posible a tener un estatuto de sujeto deseante, siendo arrasado por su propio mecanismo todo vestigio de subjetividad.

La asunción de la castración exige tal simbolización, la cual presupone una primera formulación por vía de la negación, mecanismo descrito por Freud, inherente a toda neurosis y que apunta a preservar a la madre como instancia suprema y fálica. En la segunda instancia falla el perverso, renegando la dimensión deseante de la madre y del padre, mas allá de el, como objeto. LAS DOS AFIRMACIONES CONTRADICTORIAS SERIAN "LA MADRE FUE CASTRADA POR un PADRE". La madre tiene un pene. Resultándole de esta manera imposible de superar el horror del sexo femenino, percibido para siempre como una herida.

De ahí que para el perverso, la ley siempre estará en otro lugar que aquel donde ella se enuncia, cuestionando por estructura la legitimidad del que la porta. Reniega de esa ley en tanto que palabra del padre, pero no en tanto que ley. Esa es la razón de ser de su desafió. Desafiar y franquear, el limite, como la única manera que posee para no quedar excluido .

A modo de ejemplo una viñeta clínica. Recuerdo un paciente ,que en el transcurrir de su relato, cuenta la fantasía, de someter sexualmente a otra persona: a un pobre, en el punto de hacerle hacer por dinero por necesidad, lo que nunca hubiese hecho de otro modo. Ubicando como punto máximo de goce, el quebranto de la voluntad del otro. La intervención del analista apuntô en ese momento a situar esta fantasía, con la escena relatada por el paciente respecto al Sometimiento sexual en el que había sido victima en su primera infancia a manos de su hermano, bastante mayor que el, sometimiento que transforma describiéndolo como sus " primeras relaciones sexuales" y desprovisto ,por supuesto, de angustia. El significante utilizado por el analista fue "abuso", ante lo cual el paciente reacciona con un previsible desafio a mi supuesto saber . "Para mi eso no fue "abuso" A lo que el analista contesta: -Mirá, no importa lo que a vos te parezca, ni siquiera importa lo que a mi me parezca. Para la ley , el Código Penal, a ese acto, lo nombra como: "abuso sexual". Fin de la sesión . Y si de un perverso se trata es probable que también fin del tratamiento.

Según Piera Aulagnier, el perverso solo tiene acceso a su goce en la medida en que lo paga con el precio de un simulacro de la castración, simulacro siempre repetido y con ello repetitivamente anulado: poco importa entonces que ofrezca su cuerpo en holocausto o que oficie sobre el cuerpo del otro...

En el comienzo del trabajo me preguntaba por el carácter repetitivo del horror en la historia de los pueblos , sobre todo del nuestro. Repetición, inacabada y monótona de lo que no cesa de no inscribirse. ¿Podemos pensar alguna asociación posible respecto de la trasgresión constante de la ley social y la impunidad que de ella queda como resto, a lo que el perverso nos muestra con su accionar?

Sin lugar a dudas podríamos coincidir que lo que hoy esta en franca decadencia es: la legitimidad de quienes deberían constituirse como garantes de la ley. Ahora bien, si decimos que el perverso consolida su acto a través de un ritual, para que este sea posible necesita de un espectador, un tercero participe dándole al rito un carácter social.

La admiración o la sorpresa del espectador son pues necesarias, para augurar al perverso que sigue siendo el poseedor de un ultimo secreto, es mas necesita de la angustia del otro ,para confirmar que su deseo permanece ignorado.

Podríamos comentar al pasar, la marcada vocación del perverso por los discursos, la fascinación que produce en el neurótico el manejo admirable de la palabra. Los temas siempre son los mismos, la moral , la ética, la estética y también sobre el amor y el deseo, sobre todo lo que contribuye a constituir los ideales que ordenan el comportamiento humano. Ejemplos nos sobran .De Sade hasta nuestros días en la repetida oratoria , en donde podamos localizar cada vez como se afirma lo que en un mismo discurso se niega, sin siquiera rozar con el pudor o la vergüenza.

Para terminar quiero citar textualmente a Lacan, en el escrito presentado en la conferencia de: Psicoanalistas de Lengua Francesa del 29 de Mayo de 1950, cuando en su alusión al aporte teórico del psicoanálisis en criminología dice:

"...que la realidad del hombre implique este proceso de revelación, es un hecho que induce a algunos a concebir la historia como una dialéctica inscripta en la materia; es incluso una verdad que en ningún ritual de protección del sujeto respecto de su objeto no castrará su punta creadora inmortal y que hace del científico mismo, dedicado al conocimiento "puro", un responsable de primera clase... Nadie lo sabe mejor que el psicoanalista que, en la inteligencia de lo que le confía su sujeto como en la maniobra de los comportamientos condicionados por la técnica, actúa por una revelación cuya verdad condiciona la eficacia. De qué forma pueden ayudar esta búsqueda la técnica que guía nuestro diálogo con el sujeto es el problema del cual trataremos hoy: menos para decir nuestra contribución al estudio de la delincuencia, que para fijar sus límites legítimos ni tampoco para propagar la letra de nuestra doctrina sin preocupación de método, sino para repensarla, como nos es recomendado hacerlo incesantemente en función de un nuevo objeto..."

Sandra Yannuzzi

Octubre 2002

BIBLIOGRAFÍA:

-SIGMUND FREUD:

-JACQUES LACAN:

-Piera Aulagnier "La Perversión"

-Platón: "La República"

-Marguerita Duras: "Escritos"

-Marques de Sade: "Justine"

-Sófocles: "Edipo Rey"

-Revista Conjetural Nro.37

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