Investigación à Psicoanálisis

Teoría de la Investigación en Psicoanálisis

¿Investigación en Psicoanálisis?

Leonardo Gorostiza

I Jornadas Hospitalarias de Investigación en Salud Mental,
realizadas por el Departamento de Investigación y Docencia
del Hospital Infanto Juvenil C. Tobar García en 2001.
Trabajos publicados en el Manuscrito T n° 14, Buenos Aires, Noviembre de 2002
(Publicación de Hospital Infanto Juvenil C. Tobar García)

En primer lugar quiero agradecer la amable invitación que me hicieron llegar, para hablar hoy aquí, antes ustedes, la Lic. Lucila Donnarumma —Jefa de la Sección Investigación— y el Lic. Miguel Calvano —Jefe del Departamento de Docencia e Investigación de este Hospital.

Pero antes que nada quiero aclarar que si digo «amable invitación» no es por una cuestión de pura retórica.

Un párrafo del texto de la invitación que he recibido dice textualmente así: «Nos interesa especialmente su presencia ya que conocemos su trayectoria en el estudio del tema y su producción al respecto».

Como ven, efectivamente, es una amable invitación. Y no sólo eso sino que incluye además un cierto elogio, elogio del cual – les anticipo – no me siento realmente merecedor. De ningún modo podría decir que tengo una larga trayectoria en el tema ni tampoco una copiosa producción: hay publicados solamente dos textos en los que he intentado abordar esta espinosa e insistente pregunta que ineludiblemente se reitera, la pregunta: «¿Qué es investigar en psicoanálisis?» Y tal vez, alguna que otra intervención en una actividad que desarrollamos mensualmente en el marco del Centro de Investigaciones del ICBA y a la cual hemos puesto un título por lo demás modesto. Hemos llamado a dicho ciclo: Rudimentos para una investigación en psicoanálisis. Y hablar de «rudimentos» ...

Como verán, estoy haciendo una apelación, más bien una advertencia, acerca de lo modesto de nuestro trabajo sobre el tema. Y debo confesarles que esto es una manera que tengo para intentar resolver cierta incomodidad que me invade cuando —y no es la primera vez— percibo que puedo ser investido con el ropaje del «sujeto supuesto saber qué es investigar en psicoanálisis». Ya me ocurrió en una oportunidad en la ciudad de Rosario cuando viajé hace unos años invitado para hablar del mismo tema. Se trató de una conferencia, que sí está publicada —es uno de los dos textos que mencioné— con el título «La invención colectiva»2, y cuya tesis central es que en psicoanálisis —y tal vez en toda investigación— la investigación, la invención es siempre colectiva.

En aquella oportunidad, como en esta ocasión, mi primer respuesta —casi automática— fue intentar despojarme de esa vestimenta del «sujeto supuesto saber qué es investigar en psicoanálisis». Pero ahora —y este es el valor de lo que introduce la repetición cuando ésta puede ser considerada e interpretada— creo poder darme cuenta de algo: que esa respuesta no se motiva sólo en la incomodidad subjetiva que me invade. Hay allí algo más. Algo que se encuentra íntimamente ligado a nuestro tema.

Para resumirlo, y al modo de un cortocircuito, podríamos decir lo siguiente: para investigar, precisamente, lo primero que hay que hacer es quitarse, despojarse del ropaje del Sujeto supuesto Saber. Porque para investigar hay que estar animado de un deseo, de un deseo de saber —e incluso, para decirlo más fuertemente—, de un deseo de inventar el saber.

Y para eso, para estar animado por un deseo así, es necesario que el saber esté en falta. Si no faltara el saber, no habría deseo de saber posible. Es decir, que si nos alojáramos cómodamente en los ropajes del Sujeto supuesto Saber, creeríamos que no nos falta el saber, creeríamos que nada podría ya sorprendernos y, por lo tanto, ninguna investigación, ninguna invención podría siquiera situarse en el horizonte.

Es por esto, que me pareció que era mejor modificar ligeramente el título, el tema que me han propuesto para esta intervención y llamarla, con signos de interrogación: «¿Investigación en psicoanálisis?».

Es decir, me pareció mejor comenzar situando una pregunta y no dar por sentado que dicha investigación existe. Aún más, podemos plantearnos de entrada si es pertinente hablar de «investigación en psicoanálisis» o hay una contradicción en los términos mismos.

Digo esto porque suelen escucharse muchas objeciones acerca de la pertinencia de hablar de «investigación en psicoanálisis». Muchas de esta objeciones surgen incluso de una afirmación de Jacques Lacan. Una afirmación que él hizo durante su Seminario 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis —está en la página 15 de la edición castellana—, cuando dijo: «En lo que a mi respecta, nunca me he considerado un investigador. Como dijo una vez Picasso, para gran escándalo de quienes lo rodeaban: no busco, encuentro».

Uds. seguramente conocen esta referencia y lo menos que podemos decir es que suena bastante lapidaria.

Pero ocurre que toda la enseñanza de Lacan esta jalonada por formulaciones que tomadas aisladamente y confrontadas entre sí pueden parecer contradictorias.

Por ejemplo, podríamos comparar esta afirmación con la siguiente y que es del Seminario 21, Les non dupes errent, (Los no-incautos yerran) es decir, diez años mas tarde. Allí, por ejemplo, hablando del deseo de saber, del deseo de inventar el saber, Lacan —en su clase del 9 de abril de 1974— dice lo siguiente:

«Hubo... tiempos milagrosos, tiempos que quisiera ver reproducirse bajo la forma de los psicoanalistas. Quisiera ver reproducirse en ellos esa especie de república que hacía que Pascal se carteara con Fermat, con Roberval, con Carcavi; con montones de personas vinculadas entre sí por algo que no se sabe qué es y que se había producido (....) y que hacía que hubiera gente que deseara saber más y más a propósito de esas cosas inverosímiles...».

Es claro que en esta afirmación Lacan plantea incluso que los psicoanalistas deberían retomar algo del espíritu que animaba a esos científicos del siglo diecisiete que estaban animados por ese deseo de saber y que buscaban inventar el saber.

Es conveniente entonces, situar, contextuar cada una de las afirmaciones de Lacan y tratar de entenderlas poniéndolas en tensión. Dicho de otro modo, es conveniente y mucho más interesante, tratar de despejar a qué problemática —y en qué momento dado— cada una de esas afirmaciones responde.

No me voy a extender mucho sobre esto, pero podríamos decir que la afirmación de Lacan en el Seminario 11 en realidad está dirigida a diferenciarse de una promoción de investigadores pagados por el estado que había en esa época en Francia quienes, para seguir siendo investigadores pagos, lo que hacían era: ¡no encontrar!.. Se podrían ubicar otras cuestiones, pero ésta —al menos— es una respuesta que ensaya Jacques-Alain Miller cuando se le hizo esta pregunta luego de una conferencia que pronunció para la inauguración del centro Descartes3.

Conferencia que, les digo de paso, es un referencia obligada en lo concerniente a este tema ya que allí, Miller da indicaciones precisas acerca de las coordenadas a tener en cuenta para una investigación posible en psicoanálisis. Tal vez ustedes las conozcan.

Las recuerdo entonces sucintamente: la virtud máxima de la investigación en psicoanálisis —pero también en la enseñanza y en la práctica analítica—, la virtud máxima a tener en cuenta es la precisión del detalle.

Pero algo a subrayar es que esta precisión del detalle, precisión que está ligada al encuentro, a la contingencia de la tyché, este encuentro del detalle sólo es posible si se dispone también de un cierto marco para la búsqueda, de un marco que al menos dé las condiciones de posibilidad para el hallazgo. Este es el aspecto automatón de la investigación. Es decir, un marco que incluya también lo que hay de ya sabido sobre el tema que se investigue. Porque, precisamente, es sólo sobre el fondo de lo ya sabido —que debemos poner entre paréntesis—, es sobre ese fondo que algo puede ser reconocido como efectivamente nuevo. Dicho de otro modo: se trata de buscar pero también se trata de aceptar ser encontrado, sorprendido. Y en esto hay que tener una cierta disponibilidad para lo nuevo. Y lo nuevo es lo que el sujeto supuesto saber... de antemano, no sabía. O sea que hay una oposición entre Sujeto supuesto Saber y la sorpresa de lo nuevo.

Ahora bien, desde otra perspectiva, podemos también afirmar que Lacan estaba animado por un deseo de saber muy fuerte y que, en ese sentido, él era efectivamente un investigador. Toda su enseñanza, su constante trabajo de reformulación de sus propias tesis, su trabajo de autorrefutación permanente que constituye toda su enseñanza, dan muestra de eso: de un deseo de saber «nunca en reposo»4. De un trabajo incesante que jamás lo llevó a decir que estaba todo dicho, todo concluido.

Pero además, y fundamentalmente, Lacan inventó un dispositivo: el dispositivo del pase. ¿Y qué es este dispositivo, este procedimiento, sino un dispositivo eminentemente destinado a la investigación en psicoanálisis? Es decir que cuando Lacan inventa este dispositivo que, como ustedes saben, está hecho para evaluar los finales de análisis, lo que lo mueve a Lacan es un interés necesariamente epistémico, un deseo de saber más sobre los finales de análisis.

Y como tal, dicho dispositivo, es algo así como ese marco, como ese automatón, que se ofrece para que cada uno que haya terminado su análisis pueda hacer llegar, hacer pasar —lo que ha sido su hallazgo, su encuentro, en su final de análisis. Esto es más complejo ya que supone cuestiones relativas a la modalidad misma del dispositivo y a la transmisión en su interior y que podríamos retomar luego, pero lo que ahora quiero subrayar es que precisamente en este dispositivo, que constituye el lugar más científico de la Escuela, se ve bien cómo no se oponen el «buscar» y el «encontrar»: se trata de obtener una buena articulación de ambos.

Ahora bien, si he puesto el acento en «lo nuevo», esto supone que la investigación que más nos interesa no es aquella que viene a corroborar lo que ya sabemos y a aumentar así lo ya sabido. Esta modalidad de investigación, de ampliación del saber tiene todo su valor y dignidad, pero debemos decir que no es fundamentalmente la que nos interesa en psicoanálisis.

No es fundamentalmente la que nos interesa porque, en cierto modo, se contrapone con la práctica analítica misma que se fundamenta en la singularidad de cada caso. Sabemos que en su práctica —es una formulación freudiana retomada por Lacan— el psicoanalista debe despojarse de su saber previo para dar lugar a la emergencia, cada vez, de lo nuevo y de lo singular de cada caso.

Este es el punto crucial de la problemática de la investigación en psicoanálisis: cómo sostener la buena tensión entre lo singular del caso y la conceptualización que implica, necesariamente, pasar a un cierto grado de generalización. Cómo hacer para que del detalle del caso, surja la estructura.

Porque el riesgo inverso al de reconducir todo a lo ya sabido con el consecuente aplastamiento de la singularidad, el riesgo inverso podría ser que, al reducir el psicoanálisis mismo a la práctica del caso por caso, se agotara la elaboración, se extinguiera la invención del saber inherente al psicoanálisis.

Este es un problema, es como una suerte de entropía que habita al psicoanálisis mismo, y contra la que lucha lo que llamé antes el deseo de saber.

Ahora bien, ese deseo de saber si —como dije antes— implica ir más allá de lo sabido, implica, por lo tanto, coraje. Y es por eso que, en algún punto, tiene un cierto parentesco con la locura.

Es entonces por este sesgo que voy a abordar ahora algunas cuestiones que ya intenté articular en otra oportunidad y que se encuentran en el otro texto publicado. Se trata de un texto donde precisamente intenté situar dicho parentesco y que lleva por título: El coraje de la psicosis. Consiste en una suerte de puntuación donde hay varias indicaciones sobre la problemática de la invención y que, si son del interés de ustedes, podríamos retomar luego durante la discusión.

Nota: el Dr. L. Gorostiza es Director del Instituto Clínico Buenos Aires; Analista Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y Analista Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.

Notas

1 Trabajo presentado en las I Jornadas Hospitalarias de Investigación en Salud Mental, realizadas por el Departamento de Investigación y Docencia del Hospital Infanto Juvenil C. Tobar García en 2001. Publicado en el Manuscrito T n° 14, Buenos Aires, Noviembre de 2002.

2 En la revista MAS UNO nro. 7, EOL.

3 En la revista Descartes nro. 11/12, Anáfora Editora.

4 Según una expresión de Eric Laurent.


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