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Número 17 - Noviembre 2005

El maltrato al anciano, otra visión

Pablo Picardí Marassa y Amparo Labastida Romo
pablo.picardi@uia.mx / ampalabastida@yahoo.com

"Pues ya casi no veo, ni escucho, no me entienden lo que digo, pero siento, todavía siento y tanto… como estorbo… mi hija, desearía al igual que yo que mejor estuviera muerta… yo también, nunca imagine que tendría que ser ella la que me ayudará a bañar, me vistiera… pero sabe cuando era bebita yo lo hacía con tanto amor con tanta ilusión, ella a fuerza me ponía el pañal y me quedaba todo el día con el, ya que no había quien me llevará al baño, sin importarle las úlceras que se me habían hecho y el dolor que me producen, la vergüenza… si se tenía que ir a trabajar, Pedro no le da niún centavo, los niños… no sabe cuánto deseo morir… " -doña Matilde.

-"Imaginé que pasaría si yo demando a mi nuera, me dicen que la pueden meter a la cárcel y luego, que me va a decir mi hijo, no me va a creer y sus hijos… de qué van a vivir, no señito, ya aquí estoy bien"- doña Esperanza.

- "Fue mi nieto el que me levantaba la mano, y sí me llego a dar y no estaba muy grande, pero macizo… mi hija quería que lo pusiera a hacer su tarea, no pues de donde me obedecía, todo el día en la calle, todo el día, llegaba ya noche, casi junto con su mamá, ora mi hija, y ella re bien enojada …se agarraba contra mí, yo antes le barría, hacía lo que podía, pero mire ya mis piernas apenas me pueden sostener, me he debilitado mucho- Don Ernesto.

- "Estuve muy bien en la Casa Hogar esa, si no fuera por ese nieto que se me adopto, lo que me robo, lo que me hizo, por eso salí de allí y no puede uno regresar y este condenado dizque nieto que trabajaba allí y una monja o empleada de allí Sor Teresa, no Sor quien sabe que, me llevaron al psiquiátrico que porque lo necesitaba, dice el doctor que me vio el psiquiatra, pero si usted no tiene por que estar aquí… " Doña Consuelo.

- "Mis hijos ya están casados y yo no quiero meterme en su vida, no yo quiero que ellos hagan su vida y ya, yo hago la mía, ellos verán, lo que sí me gustaria es comprarles lo que ellos me piden"- Raquel.

"Ya le dije que mi sobrina me corrió […] es una cosa que fue muy fuerte… este, a mí me dijo, me gritó mi sobrina. Que ella me daba de tragar y que yo no hacía nada, que me largara, que no volviera yo nunca, porque ella era la heredera de allí y que yo no tenía que estar"- Doña Dolores.

Y así lentamente, en voz baja, entre murmullos, que se convierten en sollozos, y a veces en angustia, estos ancianos nos van contando jirones de sus vidas, arrancados de un pasado que se hace presente de forma constante pero que se prefiere ya no recordar.

Son las historias de algunos de los ancianos que fueron abandonados en alguna calle, de la Ciudad de México, afuera de La Catedral, o La Villa, ancianos que estorbaban en las familias o bien que se perdieron al decidir huir del maltrato del que eran víctimas, y que ahora se encuentran recluidos en alguno de los albergues públicos que tiene el gobierno del Distrito Federal.

La historia del maltrato del anciano, la mayoría de las veces, se ha ido tejiendo desde la niñez y son varias sus causas: la pobreza, la elección como pareja de un maltratador, la desintegración familiar y haber tenido padres maltratadores, la fractura de las redes sociales de apoyo y también como una consecuencia más, no buscada de la "transición demográfica", la pesada carga para algunas familias que no pueden o no quieren hacerse cargo de sus ancianos, enfermos e incapacitados, menciona el geriatra D’hyver, " que nunca había visto tanto ancianos ciegos", quizás ya para no " ver" la cruel realidad que les tocó vivir.

Y es que la vejez como expresión de la fragilidad ante la salud, toma modalidades mucho más heterogéneas y complejas en cuanto a formas, tipos y consecuencias; como patrón general sus manifestaciones se han alejado de las clásicas enfermedades infecciosas y agudas, dando paso a las enfermedades crónico-degenerativas, que no son curables sino controlables, problemas agravados si además son maltratados.

En México como en otras ciudades del mundo el conocimiento del maltrato al adulto mayor semeja un iceberg que no se conoce en toda su magnitud, ya que son mínimas las denuncias. De acuerdo a una encuesta realizada en 2004 por la Secretaría de Salud entre los 350 mil adultos mayores de 70 años que viven en el Distrito Federal, se reportó que el " 71.3% viven en soledad y abandono; 9% no tienen con quién platicar; 6.2% dijo que no toman en cuenta sus opiniones; 5 % que los tratan mal y que son groseros, o los hacen sentir mal y 0.7% que son maltratados físicamente". 1

Se señala que el 0.7% son maltratados físicamente, porque son los que se atrevieron a denunciar y en su frágil cuerpo, quedan grabadas las señales de su dolor, heridas y golpes; pero y qué sucederá con todos aquellos que no se atreven a presentar la denuncia y que en secreto cargan con el dolor psicológico y las heridas emocionales que sufrieron y que no son datos registrados por una encuesta.

Sabemos que el maltrato tiene varias máscaras como es el físico que se produce por golpes, heridas, mala nutrición. El emocional por gritos, amenazas, insultos, humillación, aislamiento, exclusión de actividades. El sexual por obligarlos a tener contacto sexual. Material o financiero, mal uso u ocultamiento de sus ahorros, de su pensión, usura, robo de sus propiedades, incumplimiento de los servicios solicitados como reparaciones en el hogar, en compras por correo. Médico, como ocultar o negar información sobre las enfermedades, la administración incorrecta de los medicamentos, no proporcionar apoyos como lentes, dentaduras, sillas de ruedas, pañales entre otros. Negligencia, rehusar o fallar en la parte de obligaciones para con el anciano ocultándole o negándole la comida, medicamentos, ahorros o cuidados médicos. Violación a sus derechos, sacarlo de su hogar, o de alguna institución o llevarlo sin su consentimiento y finalmente abandono. 2 También se habla de una violencia invisible, pero que no por ello hace menos daño, el temor y la angustia frente a las amenazas.

Los ancianos que son expulsados y abortados del seno de la familia a la calle y pasan a convertirse en los ancianos de la calle cuando no son canalizados a un albergue público en los que no se necesitan cumplir con ningún requisito, basta estar en "situación de calle". Muchos ancianos pasan a ser los ancianos de la calle de la ciudad de México, indigentes que deambulan sin sentido porque todo su mundo de repente se ha fragmentado y ha estallado en mil pedazos al perderlo todo, no sólo su familia, sino sus referentes sociales, subjetivos, de espacio y tiempo, vecinos, amistades; el barrio.

Todos los lazos y vínculos, rotos; la iglesia, el puesto donde comprar algo, todo desaparece y al perderse esos referentes es como si toda la persona en todo su ser quedará borrada, desintegrada en condiciones de una fragilidad total. Además quedan expuestos a seguir siendo maltratados y violentados por la sociedad, quien le infringe, indiferencia, discriminación en diferentes ámbitos como el laboral, el cultural, los hospitales, sufren hambre, desnutrición, están expuesto a la inclemencia del tiempo frío, lluvia, así como enfermedades infecto-contagiosas; también pueden ser golpeados, o abusados sexualmente, se llenan de piojos; pueden caer en adicciones.

"Los ancianos de la calle" de la Ciudad de México, de los que nadie habla en nuestro país, a diferencia de los renombrados "niños de la calle", y acaso será porque por éstos sí vale la pena "hacer algo", son jóvenes … en cambio los otros, son parte del pasado, el olvido, tan fríos y cercanos a su final… Considerados por la sociedad como rebabas de una generación que se atrevió a probar de las migajas del desarrollo en cuanto a control de epidemias, y que para su propia sorpresa sobrepasara y en mucho la edad de sus abuelos, pero que no vivirán como sus abuelos, que no morirán por una neumonía o infección intestinal como ellos, sino que vivirá muchos años en condiciones infrahumanas o con una enfermedad silenciosa crónica degenerativa, que lo llevará a la dependencia total, antes que a una muerte digna.

Datos sobre la dependencia en nuestro país 3 mencionan que en la actualidad, las mujeres de 60 años tienen una esperanza de vida de 22.8 años, y los hombres de la misma edad podrían esperar vivir 21.4 años, pero de esos años más de vida que se le ha "medio arrancado" a la ciencia, las mujeres vivirán 18 años con un padecimiento crónico degenerativo, como hipertensión, diabetes, controlado por medicamentos y de esos los últimos 8.7 años vivirán con una incapacidad y formaran parte de la población llamada dependiente. Con los hombres sucederá lo mismo, sólo que ellos con padecimientos crónico degenerativos 15.3 años y de esos años de vida seis pasarán en lo que se llama la edad de la dependencia, la perdida de la autonomía, consecuencia de las secuelas de las mencionadas enfermedades que ocasiona hemiplejías, demencias vasculares, amputaciones, cegueras, insuficiencias renales, alzheimer, incontinencia urinaria y fecal.

Entonces muchos de los problemas de violencia y maltrato hacia un adulto mayor, sobre todo a los dependientes o semi-dependientes se verán incrementados, ya que la mayoría les son proporcionados por familiares o por personas que los "cuidan", por múltiples motivos y razones, incluso se dice que puede ser por " agotamiento del cuidador ".

Dicen que no es lo mismo bañar, alimentar, cambiar los pañales llenos de excremento de un bebé, que la mayoría de las veces fue planeado, deseado, y que además podrá llegar a ser joven; que a un padre o una madre envejecidos donde no hay esperanza de que pueda ser autosuficiente, sino por el contrario, día con día será más frágil y dependiente…

Y es en este sentido en el que algunos investigadores sobre los malos tratos a las personas ancianas, sobre todo de Estados Unidos y Gran Bretaña han centrado sus estudios en algunas características y circunstancias de las "víctimas", que, entre otras, son las siguientes:

También presentan algunas características del victimario de ancianos que reflejan inequidad y abuso de poder y son: Ser hombre, depender de las finanzas del anciano, vivir en su casa, disponer de sus alimentos, lavado de ropa, tener problemas de salud mental, abuso de sustancias, una historia de problemas de conducta y carencia de empatía con los que se encuentran incapacitados. 5

Muchas razones intentan justificar el maltrato hacia el anciano, una de ellas es la incomprensión sobre las necesidades y los cambios que se suceden en este grupo de población, recordemos que con la edad se puede llegar a tener una disminución gradual en las funciones de sus sentidos y así pueden empezar los problemas para ver, escuchar, hablar con claridad por la pérdida de piezas dentales, además cuando dicen que la comida "no me sabe a nada" parece que hasta el sabor y el gusto cambia, también pueden tener problemas de equilibrio y de la marcha.

Y es que nadie ha prometido, ni aún en los países desarrollados, donde uno de cada cinco habitantes tiene 60 y más años que darían más vida a los años pero si además contamos con las agravantes de la extrema pobreza como en México donde sólo el 22% de los 8.5 millones de adultos mayores recibe algún tipo de pensión y es la considerada mínima, 6 insuficiente para cubrir sus necesidades más básicas. Pareciera que aquella frase " infancia es destino" de un gran psicoanalista mexicano Santiago Ramirez se cumple cual profecía; porque como dicen algunos ancianos de la calle " mire no es lo mismo haber nacido en Las Lomas, que en la barranca de la Loma.

En la ciudad de México la situación de los adultos mayores hoy en día se agrava ya que aquellos que viven solos están padeciendo de esa violencia invisible: temor, miedo, pavor y angustia, ya que desde 1998 se han venido dando una serie de asesinatos de mujeres ancianas; hasta la fecha van 44. El problema es que el número va en aumento ya que de 1998 a 2002, ocurrieron dos asesinatos por año. En 2003 se registraron 12, en 2004 17 y en lo que va del 2005 ya son ocho. 7 Las víctimas son mujeres ancianas, que viven solas y se cree que el o los autores de dichos homicidios, tienen el perfil serial, ya se le puso el sobrenombre del "mataviejitas" que por lo general escoge a víctimas vulnerables y tiene más motivos psicológicos que materiales ya que el único y principal objetivo es la víctima.

Entonces surge la pregunta ¿ Cómo defender con eficacia la integridad física psicológica y la libertad del anciano, contra todo tipo de abuso y violencia? Con una "Campaña para revalorizar al anciano", mediante el Programa de "Abuelos en busca de amigos", o "Abuelos cuentan cuentos", o una "Campaña permanente por la No Discriminación", o una marcha de los ancianos, el "Día del Anciano" cuya proclama es "Cariño y Respeto al Adulto Mayor".

Seguramente no será suficiente ya que se debe trabajar y mucho, por hacer consciente a la población mexicana de que un día todos, la mayoría, llegaremos a viejos y que muchos de nosotros podemos ser dependientes, arrugados, temblorosos … En el México moderno la cultura por el respeto al anciano que tenían las culturas maya y azteca se ha perdido. Todos los valores, principios y actitudes de nuestros ancestros deben ser rescatados para poder comenzar a construir una nueva cultura, que nos muestre el valor del anciano y la importancia del mismo que en diferentes roles y lugares sociales puede desempeñar.

Recordemos que sí, un día llegará en que nunca más veremos ni el cielo, o la luna, ni los rostros de los seres amados, ni escucharemos sus voces, pero que el camino final ya no será tan largo ni difícil si aún hay alguien que, con amor nos tienda su mano y valore nuestra persona y nuestro ser …

Notas

1 Hernández. Mirtha, "Enfrentan ancianos la violencia", Reforma, 26 de junio de 2005, sec. Ciudad, 4 B,

2 Hooyman, Nancy y Asuma Kiyak, 2005, Social Gerontology (A multidisciplinary perspective), Pearson Education Inc., Boston, pp. 361-362.

3 Consejo Nacional de Población, CONAPO, basados en el Censo del 2000, septiembre d 2002.

4 Whittaker, Terry, "Género y malos tratos a las personas ancianas", en Sara Arber y Jay Ginn, Relación entre género y envejecimiento, Ed. Narcea, Madrid, 1996, p. 208.

5 Hooyman, op. cit., p. 365.

6 Ham, Roberto, 2003, El envejecimiento en México: El siguiente reto de la transición demográfica, Ed. Miguel Angel Porrúa, México, p. 47.

7 Castro, Claudia, "Concuerda supuesto asesino serial con perfil: Criminólogo", El Universal online, Ciudad de México, 24 de agosto de 2005.

Bibliografía

Camdessus, Brigitte (comp.), 1995, Crisis familiares y ancianidad, Ed. Paidós, Madrid.

D´hyver, Carlos (coord.), 1999, Manual clínico de Geriatría, Ed. Centro de Reproducciones Gráfica, México.

Gómez de León, José y Cecilia Rabell (coords.), 2001, La población de México. Tendencias y perspectivas sociodemográficas hacia el siglo XXI, Ed. Fondo de Cultura Económica, México.

Ham, Roberto, 2003, El envejecimiento en México: El siguiente reto de la transición demográfica, Ed. Miguel Angel Porrúa, México.

Hooyman, Nancy y Asuma Kiyak, 2005, Social Gerontolgy ( A multidisciplinary perspective) Pearson Education Inc. Boston.

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