Volver a la página principal de PsicoMundo Costa Rica

Incesto, Cine y Psicoanálisis.

Glenn Fonseca S.

De qué hablamos cuando decimos Incesto? In-cesto: en el cesto, en cierta complicidad y silencio familiar que se convierten en cementerio, es acaso ese cesto la familia, es Costa Rica ese jardín de paz?. Una frase cotidiana nos dice: familia integrada en el amor hace a Costa Rica mejor. Mejor que?. Más pacífica, quieta o muerta. Al hablar de incesto hablamos de un amor que no circula, del deseo, la sexualidad y la culpa, de no querer saber de la diferencia. Y es en familia donde se teje el escenario que señala los bordes y límites del cuerpo y del otro, que invita a incluir a un tercero, a socializar; empero ahí también se teje, a veces, la red que no deja irse y la invasión del otro que nos propone ser igual-i-ticos, sin rasgos que nos diferencien y traicionen esa paz inventada.

Hablamos entonces de asma, bulimia, anorexia y suicidio, de instituciones maternales y un estado paternal que dando bonos y bienes hacen que nadie cargue con su peso y su culpa, así por lo tanto no se reconoce ni el deseo ni el precio a pagar. Hablamos de un discurso social que propone ayudar a sostener la Madre Naturaleza que se nos está cayendo. Es decir, el incesto nos habla de un no querer perder algo para ingresar al mundo, y lo que queda entonces son submundos asfixiantes y devoradores.

Nos incumbe a todos, ya que incesto no es un acto de la noche a la mañana, sino que es una trama donde todos hemos sido tocados, partiendo de ese primer amor nutricio y erogenizante, ese amor incestuoso con la madre. No se trata sólo de niñas y papás como protagonistas del culebrón, también Edipo busca su Yocasta, y a veces a la inversa también se dramatiza. Y al decir drama o tragedia el cine nos aporta historias y personajes que se enredan en amoríos y pactos, quemaduras cotidianas que se plasman en imágenes que nos conmueven, nos hacen reir, llorar o maldecir. Luces, cámaras, acción. Luces, camas, amor, secretos, acción... y no hay quien diga corte. Es que faltó al filme o calló? Hizo silencio o cayó en la tentación.

La sociedad de los poetas muertos, Shine y The Truman Show, son entre otros, textos que nos invitan a hacer una relectura sobre el incesto. En la sociedad de los poetas muertos vemos un colegio que no admite mujeres en plural, y a su vez es reconocido por mantener ciertos valores como baluartes de su ideología: tradición, obediencia y disciplina. Ahí un grupo de muchachos se topan con una excepción a la regla: el profesor Keats (Robin Williams) ofrece una transmisión de saber muy diferente: invoca a la creación particular. El joven Neal, se ve tocado por su pasión, reconociendo no querer estudiar lo impuesto por el padre sino algo que tenga que ver con su deseo. Así decide hacer hablar a su voz, que enmudecía en tanto niño silenciado por la voz de sus padres que se imponen sin querer caer del trono. Sin embargo sobreviene "la tragedia": para el padre: este se entera de que su hijo se le escapa y ahí decide sujetarlo con más fuerza, así le amor-daza su pasión y le marca su destino diciéndole "me ha costado mucho tu educación por lo que serás lo que yo quiero que seas". Neal no puede ni hablar, es un poeta que muere en silencio, porque hablar sería traicionar al padre, y la madre no tiene voz ni sombra en este funeral. Porque ahí algo murió, en la pretensión de sostener radicalmente al otro, Neal lo hace con su borramiento.

Y acontece en este punto un acto: Neal se suicida. Sí. Pero desde antes estaba muerto ante la voz imperante del padre. Su acto suicida nos habla de la palabra que agoniza en silencio, siendo él un poema dedicado al padre para tacharlo, para mostrarle su punto flaco. He ahí la dimensión trágica de este relato, donde ya no hay regreso o vuelta atrás, donde ya las cartas se jugaron.

Por otro lado se buscan culpables. Y la Santa Inquisidora institución educativa lo señala: fue el profesor Keats el provocador. Sin embargo, ante esa sentencia un compañero de Neal comete una transgresión al sistema: de pie sobre un pupitre, sujeta en su mirada un desafío que reclama hacer bien las cuentas, hacer un ajuste de pesos: que cada quien cargue lo suyo, sin descargar en otro el peso de las con-secuencias de nuestros actos.

En Shine (Brillo o Claroscuro) vemos la historia de David Helfgolt, pianista no por vocación sino por deseo de su padre Peter, quien enérgicamente envía a sus hijos a ser músicos, ante la frustración de no poderlo ser. Sin embargo David elige no ser músico, sino ser la música del padre, un padre que funda con fuego el concepto de familia integrada: le transmitía a sus hijos por un lado que el mundo es para los fuertes como él, y que los débiles, como ellos, son aplastados como grillos. Por otro, transmitía el hecho de que quien se va traiciona, y por traicionar ese pacto de unión, quien se va pierde, pierde el amor que él ofrece y pierde el lugar que tiene en la familia, ya que su partida destruye la familia. Todo esto recaía sobre sus hijos, entre los cuales David era su fiel receptor y evocador.

Un padre madre que intenta no perder sus productos, sus hijos, que se los quiere tragar, que los quiere reintegrar, y David va siendo tragado por las fauces superyoicas de Peter, ese padre que lo aplasta. Mientras tanto David se propone tocar al padre, tocar su pieza, su alma. Y cuando lo hace sucumbe, se pierde. Ve como es tragado. Porque ha habido un padre exiliado, que se le forcluye y al exiliársele de su función de ley y corte, se exilia el lazo social y la subjetividad, el brillo de ser diferente.

Incesto con la madre: Peter es esa madre que no deja espacios a sus hijos para desear, no permite que nada amenace la unión familiar, y el afuera, el deseo y la diferencia, le son terriblemente amenazantes. Las preguntas que surgen aquí son:

Por amor ese padre no deja respirar, adueñándose de David, para que no le pase nada a ese débil hijo? Por amor David elige ser la música de papá y entonces mata su propia voz, queda en silencio para sostener al otro? Acaso David elige o fue llamado a ese lugar? El niño incestuado por el amor de los padres, es cómplice en silencio y ahí se petrifica la tumba de su nombre? Cuando no hay padre que corte, que marque, que imponga una ley... quién protege o pone orden a esos excesos de amor donde el cuerpo agoniza de sexo?

Por otro lado The Truman Show nos habla de un hombre de verdad: True-Man, que es adoptado -sin saberlo- para ser el personaje central de su propia serie: familia, amigos, vecinos y la gente de su ciudad, son todos actores y actrices del show; la arquitectura, su oficina, mar, cielo, luna, lluvias y casa son el escenario...

Y el público: el mundo. Es decir, Truman vivía en un útero gigante construído a la perfección, sin puertas que le señalen un afuera.

Todo iba de maravilla. Truman se adecuaba al show sin saberlo y a los bordes de su ciudad, de ese vientre enorme, hasta que algo sorprende de forma imprevista y entonces surgen problemas. Truman tropieza con una roca viva que desestabiliza los pronósticos y desajusta la trama incestuosa: Truman tropieza con el amor, el deseo y la duda.

A partir de ese instante ese mundo perfecto dejó de serlo, Truman empezó por un lado a sentirse asfixiado en ese útero que se lo tragaba, y por otro unas ganas inmensas de partir. Amenazas múltiples se presentaban si intentaba salirse del ciclo: Perros voraces, traumas acuáticos, aviones que terminan en tragedia, y no podía faltar: la pérdida de amor de sus familiares, todo esto se dibujaba como alambres de púas que le cercaban la vida, con el fin de que siguiera en el show.

Sin embargo Truman decidió perder las alas de ese cielo, de ese sueño que empezaba a convertirse en pesadilla; por un momento se jugó a apostar por su deseo y cometió un pecado: un acto transgresor rompía el pacto religioso y silencioso que mantenía ese amor adentro, que sin embargo lo estaba matando.

Y es que Truman deseaba vivir: su sexualidad le pedía inscribirse afuera, en la mirada de otros; ya no soportaba ni gozar de esa quietud y falsedad, ni agonizar cotidianamente viendo como le quitaban la vida, viendo como él mismo dejaba que se le fuera de las manos, sin conmoverse o hacer algo por detener esa cadena. Hasta que Truman se pronunció con un acto adolescente que implicó salirse de esa escena que viven día a día los que son incestuados. Porque el incesto también atrapa: en el goce, el silencio y la muerte. Truman escapó a eso, y ahí comenzó otra historia que debe ser contada en otra ocasión.

Y el público -testigo de esa serie- qué con esto? Gozaba o sufría de la serie? Y el público, como el coro de Antígona, se conmovía, sí, pero ante qué brillo? Quizá también el público, es decir ustedes, tengan algo que decir.

Para enviar información, comentarios, sugerencias, artículos para publicar, etc.
por favor, escríbanos a
costarica@psiconet.com

PsicoMundo - La red psi en Internet