Crisis Mundial

Psicoanálisis y política: ¿Existe un psicoanálisis de masas?

Michel Sauval

Quisiera aprovechar el siguiente mensaje para desarrollar un poco algunas ideas

Sr. Sauval:
No estoy de acuerdo con eso de "Siembra vientos y cosecharás tempestades" como si su entre líneas "se lo merecen" sea un mensaje en pro de la paz. Nada justifica no reconocer la dignidad de la vida, la ejerza quién la ejerza. Realmente entre a la página esperando algún borrador y/o análisis de un psicoanalista pero esto mismo lo podría haber leído en cualquier diario que hace lecturas sectarias de la situación. Este mensaje solo es para expresarme y aclararle que igualmente valoro su libertad de expresión. Respetuosamente,

Lic. Magdalena Peluffo
Psicóloga

 

Los límites del psicoanálisis

En el psicoanálisis existe (al menos en lugares como Buenos Aires o Paris) la costumbre de opinar sobre cualquier cosa, utilizando conceptos "psicoanalíticos".

Por ejemplo, palabras mas, palabras menos, en estos términos (muy "lacanianos") razonaba un psicoanalista francés respecto del atentado en USA:

Existe un discurso amo muy terrible y arrogante, que se prolonga en actos. El gobierno de USA y sus partenaires es el que sostiene ese discurso.
¿Que produce ese discurso? Plus de goce.
¿Acaso no es el WTC un simbolo de plus de goce?

La consecuencia de ese discurso es el discurso de la histérica. Por estructura, el margen entre ese discurso y el pasaje al acto es muy tenue (el sintoma es algo simbolico que invade el dominio de lo real).
¿Que produce ese discurso? Saber.
El saber sobre la vanidad de la guerra de las estrellas y otros escudos antimisiles, el saber de que algunos cortaplumas pueden producir consecuencias mas ejemplares.

Y esto no permanece al nivel del discurso, sino que se realiza.
La desgracia es que padecemos los efectos devastadores de estos dos discursos.

Algo asi ¿hubiera sido quizas mas del agrado de Magdalena Pelufo?
No lo se.
Pero igualmente es este un buen ejemplo de lo que podría ser un análisis "psicoanalítico" del atentado.

Personalmente, no solo no le veo utilidad alguna a andar sustituyendo la plus valía marxista por el plus de goce lacaniano, sino que me parece que, en gran medida, esta modalidad de análisis, mas alla de lo atractivo que pueda resultar para los públicos "intelectuales" que buscan en la erudición o en la extravagancia del lenguaje algún plus de impacto emotivo, cual adictos probando nuevas drogas (1), en general, solo aporta confusión al problema, y por ello mismo termina sirviendo a una función de distracción política muy precisa.

Confusión, por un lado, porque este uso generalizado de conceptos psicoanalíticos suele producir, por su banalización, una degradación de los mismos. El plus de goce es un concepto muy clínico, que responde a problemas muy precisos en la enseñanza de Lacan (en el seminario XVI "De un Otro al otro", que es donde surge este concepto, Lacan busca pensar al objeto a, no tanto por el lado de la "causa del deseo", es decir, por el lado de la falta, sino por el lado de la pulsión, de lo positivo del objeto).

No voy a negarle a nadie el derecho a realizar extrapolaciones, extensiones, en el uso de los términos. Tampoco olvido que ni Freud ni Lacan se han privado de ello.
No olvidaré tampoco que yo mismo fundé (y dirijo) una revista dedicada al psicoanálisis y la cultura (
Acheronta). Y recordaré que en su momento fui uno de los pocos que le discutió a Sokal el derecho inverso (al que tan a menudo ha recurrido Lacan), de utilizar conceptos de otros campos para pensar cuestiones psicoanalíticas. Pero en esa discusión con Sokal no olvidaba señalar también las enormes transformaciones que sufrían esos términos y conceptos en esa operación de transporte de un campo al otro. Por lo tanto, y en forma inversa, en la exportación de términos psicoanalíticos, desde el campo de la clínica al campo del análisis sociológico, no habría que perder de vista las enormes transformaciones que para ellos resulten.
Por ejemplo, cuando se habla de goce en terminos sociológicos, ese concepto se ha deformado tanto como se ha deformado el concepto de inconsciente cuando hablamos de "inconsciente colectivo". No digo que no se pueda tomar en cuenta y abordar el problema de lo "no sabido" o "inconsciente" para un grupo o una masa de personas. Pero será fundamental no olvidar que la distancia entre nociones como esas y el concepto de inconsciente en juego en el dispositivo analítico, es abismal.

En suma, personalmente, no soy proclive a este tipo de extrapolaciones generalizadas y a la banalización que suele acompañarla. Creo que para hacer ese tipo de reflexiones hay que ser muy cuidadosos y precisos. Sobre todo cuando hay otras teorías y otros conceptos que se han revelado muy productivos y eficaces para los análisis de lo social.
La sustitución de conceptos propios de los discursos de lo político o social no implica forzosamente una mayor claridad: puede ser tan solo la forma bajo la que se encubre una determinada posición política.
En efecto, como incluso señalaba ese mismo "análisis" lacaniano del atentado, que utilicé de ejemplo, un discurso debería implicar consecuencias. Salvo que utilicemos el hablar o el escribir para una simple masturbación intelectual, se supone que un análisis, un pronunciamiento, una definición, un razonamiento, en algún punto debe implicar una respuesta, un acto.

Los actos, y las consecuencias resultantes, dependen de las categorías y conceptos con los que pensemos y razonemos (y mas precisamente, a la inversa). Si hablamos de "discurso amo", parece que tendríamos que responder desde el "discurso analítico". ¿Pero que sería una respuesta "analítica" a la acción militar del gobierno de USA? ¿Cual será la respuesta, en términos de "discurso analítico", que tendremos que dar cuando el ejército de USA ataque con todo su poderío a Afganistán?
¿Cual es la consecuencia que resulta de ese análisis "lacaniano" que presenté como ejemplo? Ninguna.
Por un lado, cualquier denuncia queda descartada porque no seria mas que caer en el "discurso histérico".
Por otro lado, cualquier llamado a una acción política concreta queda descartada porque sería caer en el "discurso del amo".

La única respuesta "analítica" que puedo imaginar a los problemas sociales es el sostenimiento de la hipótesis del inconsciente en el marco del dispositivo analítico, es decir, en el uno por uno, en el caso por caso. Es decir, tomando lo social bajo la forma de la particularidad con que se presente en cada caso.
El psicoanálisis no habilita ningún otro tipo de respuesta.
El psicoanálisis no dice, ni puede decir, que hacer, a nivel de lo colectivo.
A nivel de lo colectivo no existe respuesta "analítica", por la simple y sencilla razón de que ese posible o eventual psicoanálisis de masas del que hablábamos antes, no existe.

En cambio si usamos conceptos propios de lo político o lo social, como los de imperialismo, clases sociales, Estado, lucha de clases, ciudadanos, sujeto del derecho, explotados, plusvalía, castas, etc., se configuran diferentes posibilidades de acción, se recortan responsables y actores, y se dibujan diferentes posibilidades de campos en los que poder ubicarse.
No veo porque habría que despreciar esos discursos específicos de lo social.
Si quieren que lo diga "psicoanalíticamente", diría que no aceptar los límites del psicoanálisis es equivalente a no aceptar la castración.

Espero que Magdalena Peluffo comprenda ahora porque hablo como una persona común.
Como analista opero, a veces, en el ámbito muy acotado de mi consultorio.
Aqui escribo e intervengo, como una persona común, al igual que ella cuando escribió su mensaje, al igual que cada uno de los que aquí intervenimos en esta discusión.

 

¿"Cada pueblo tiene el gobierno que se merece"?

¿Acaso lo anteriormente planteado significa que nada del psicoanálisis puede utilizarse para pensar el problema del atentado en USA?

No lo creo. Por el contrario, el título de mi artículo señalaba, con palabras sencillas y comunes, un razonamiento muy psicoanalítico: "no le heches la culpa al otro de lo que te ocurre y fijate en lo que has hecho para entender lo que ahora te pasa". ¿No es eso mismo lo que le dice Freud a Dora? ¿No es eso mismo el abc de las entrevistas preliminares?

Está muy claro: el psicoanálisis implica un sujeto "responsable" de sus propios males.

Es una extrapolación de este principio, a lo colectivo, a lo social, lo que sugerí en el título de mi artículo
Y es esa misma extrapolación la que, de un modo mucho mas radical, ejemplifica Tarquino Santana, de República Dominicana, en uno de los
comentarios que hemos publicado en este foro, cuando a la pregunta por los responsables de los males económicos y sociales de su país, muy honestamente, él responde: "La unica respuesta que encuentro es que somos nosotros mismos. Por eso me parece absurdo hablar de un imperialismo que no existiria si no hubieran pueblos que no han tomado las riendas de sus destino, que buscan salvadores externos, que siempre tienen el dedo listo para señalar el culpable de su pobreza pero que no se interesan por el responsable de su progreso".
Como he dicho en otro lugar, me gustan los dichos populares. Podriamos proponer este otro: "cada pueblo tiene el gobierno que se merece".

Aplicado a las diferentes situaciones, tendriamos, por un lado, que los dominicanos son los "responsables" de la pobreza de su pais, y por el otro, que el atentado en los USA tampoco es un mal caído del cielo, de "afuera", sino lo que "se merecen" los yanquis.
Y parece que muy pronto toda la humanidad "se merecerá" un mundo aún mas militarizado y aún mas regado de odios y masacres.

Pero tambien me pregunto: ¿como increpar a la humanidad por estos males? ¿a quien dirigirnos para decirle "tu eres responsable"? En suma: ¿donde ubicar a ese "sujeto" responsable de esos males?

En suma, ese dicho es tan cierto como falso. Principalmente porque este razonamiento diluye los diferentes niveles de responsabilidad.

No es la misma la responsabilidad de quienes secuestraron los aviones y los estrellaron contra el WTC que la "responsabilidad" de quienes estaban en las torres en ese momento.

Por otro lado, no es lo mismo el terrorismo impulsado desde grupos marginales que el terrorismo impulsado desde el aparato del Estado.

En algún sentido podría ser válido decir que todos los argentinos sean considerados "responsables" por los 30.000 desaparecidos. Pero en otro sentido, admitir eso es un absurdo total. No puede ser la misma la responsabilidad de quien no se animó a protestar y se escondió bajo la cama cuando oyó que un grupo de tarea tiraba abajo la puerta de su vecino, a la 1 de la madrugada, y torturaba ahi mismo a los hijos de esos mismos vecinos para que los mismos dieran otras direcciones, que la responsabilidad de los militares y milicos que realizaban esa acción, o que la responsabilidad de los jefes militares que planificaban todas esas acciones, o que la responsabilidad de la iglesia y los paises "occidentales" que dejaban hacer.

No conozco en detalle la historia de República Dominicana, pero seguramente, ahí como en cualquier otro país, han habido momentos históricos en que esos "pueblos" se han rebelado, han intentado torcer ese destino de explotación y miseria, y por ello mismo han sido reprimidos a sangre y fuego. Ya no recuerdo su nombre, pero recuerdo que hubo una isla, en el caribe, que hace unos cuantos años fue invadida por fuerzas norteamericanas, el día que su pueblo decidió orientar sus destinos hacia el socialismo. También recuerdo que en esa ocasión, los medios de comunicación no se privaron de hablar de "terroristas".

En Argentina, las luchas desesperadas de los piqueteros son criminalizadas por la "justicia" que pasa a considerar el corte de ruta como un delito, de la misma manera que la ocupación de una fabrica por los obreros despedidos puede ser considerada como un delito contra la "propiedad privada".

Y así sucesivamente.

Evidentemente, no podemos atribuir sino a los hombres, en su conjunto, la responsabilidad general respecto del destino de la humanidad. Pero no olvidemos detalles como este: una estadistica puede decir que se consume un pollo por habitante por semana; pero eso no quiere decir que todos comen un pollo por semana: habrá algunos que comen un pollo por dia y otros que no comen ninguno.
La destrucción del planeta será responsabilidad de todos, pero algunos son mas responsables que otros.

Y es aquí donde se produce el quid de la cuestión. Decir que "todos somos responsables" es lo que gusta decir el propio etablishment. Es una manera elegante de concluir que no podemos hacer nada.
En cambio decir que hay algunos mas responsables que otros, es algo que ya abre las posibilidades para una acción colectiva.

En el caso del atentado terrorista en USA, hay diferentes grados de responsabilidad. La mas directa es la de aquellos mismos que cometieron el atentado. Pero antes de llegar a la parte de "responsabilidad" que le toca a las víctimas de ese atentado, hay muchos responsables mas, en particular el gobierno norteamericano que es quien entrenó y financió, en su momento, a quien es acusado hoy como responsable político del atentado: Osama Bin Laben ("cría cuervos...")

En suma, decir que no hay víctimas y victimarios es una reducción brutal del problema y su única función es la de dejarnos imposibilitados de cualquier acción.

Retomando el mensaje de Magdalena Peluffo podriamos decir algo tan odioso (porque cierto y falso al mismo tiempo) como el dicho de que "cada pueblo tiene el gobierno que se merece"; podríamos decir: "toda vida es digna, pero algunas son un poco mas dignas que otras y algunas son un poco mas indignas que otras".

En suma, no generalicemos. No generalicemos ni la dignidad de la vida, ni la responsabilidad de las acciones humanas, ni la irracionalidad del odio. Es un buen consejo que también nos da el psicoanálisis.

Analicemos, como podamos, y con lo que podamos, cada situación, y tratemos de encontrar un vía de acción que esté a la altura de las circunstancias.

No permitamos que esta masacre sea utilizada por el régimen capitalista para y el imperialismo para profundizar la militarización mundial, la represión y el genocidio

Michel Sauval

15/09/2001

(1) Por supuesto que no me refiero a Magdalena Peluffo, a quien le agradezco su mensaje y la oportunidad que me da de reflexionar sobre este problema

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