Infertilidad, esterilidad y reproducción asistida

La mujer. Encrucijada de su destino
Una aproximación a la comprensión de la infertilidad.

Lic. Mirta L. Fattori - Lic. Edgardo H. Leicach

¡Ahora soy sólo un velo; todo mi cuerpo es un velo bajo el cual duerme un niño!

"Poemas de las madres"- Gabriela Mistral

INTRODUCCION

En este trabajo nos proponemos describir, y por lo tanto, plantear algunos interrogantes acerca de la infertilidad, es decir, la imposibilidad de algunas pacientes mujeres de poder gestar un hijo. En estos casos el diagnóstico médico no explica dicha dificultad, siendo derivadas a nuestros consultorios.

La infertilidad y la esterilidad, desde la antigüedad, eran consideradas como una maldición. La fertilidad, por el contrario, era bendecida ancestralmente. Cada pueblo poseía un imaginario que daba cuenta de estos procesos.

Pensamos enfocar esta comunicación desde dos grandes áreas: a) la ubicación histórico-social de la mujer y b) las transformaciones en su aparato psíquico debido al accionar de la cultura.

RESEÑA HISTORICO-SOCIAL

A través de generaciones, la idea del trabajo femenino era que las mujeres debían permanecer en sus casas ocupándose del cuidado familiar. Trabajar fuera del hogar, era visto como un signo de pobreza casi despreciable. La subordinación de la mujer al hombre estaba marcada por las normas y costumbres, ya que la progresiva especialización de los espacios y de los roles que se ocupan rompen con la igualdad conyugal, tanto en el cuidado de la familia como en las tareas productivas.

A medida que transcurre el tiempo, el trabajo asalariado del hombre adquiere una nueva dignidad, en desmedro de la actividad femenina. La mujer pasa a ser alguien que cuida del hombre, de los hijos y de la casa.

La separación entre el espacio productivo y el doméstico transforma el sentido de la división sexual de las tareas colocando a la mujer en un lugar de servidumbre con respecto al hombre.

A partir de los años cuarenta, es decir, de la postguerra, uno de los datos más destacados para medir los profundos cambios sociales, es observar la evolución que sufrió el concepto del matrimonio. Hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, el casarse era simplemente formar un grupo en donde lo económico tenía una incidencia muy alta. En 1948, en Francia, el 12% de los estudiantes universitarios estaban casados, lo que marca una nueva valoración del amor conyugal y sobre todo del sexual, ya que casarse antes de labrarse un porvenir era un cambio muy importante. Leyendo algunas de las conferencias que se daban en los años cincuenta, en las escuelas de París, referentes al matrimonio, lo muestran como "una etapa de un proceso de maduración afectiva que culmina con el deseo realizado de tener hijos."

Las costumbres siguen modificándose. Se instala en la sociedad la idea de la contracepción. Aparece la llamada "planificación familiar". Las mujeres invocan el derecho a disponer de sus cuerpos. A la libertad femenina, adquirida en estos tiempos le sucede la maternidad voluntaria. En este ámbito se desarrollan los métodos anticonceptivos, quedando la sexualidad disociada de la procreación. Paulatinamente el matrimonio deja de ser una institución y se transforma en una formalidad. No se lo necesita para independizarse de los padres, ni para mantener relaciones sexuales en forma regular.

Desde la década del sesenta en adelante se incrementa el número de parejas de jóvenes no casados. Dice Philippe Ariès en Historia de la Vida Privada:"Los cohabitantes no ganan nada al casarse. Por el contrario, a menudo tienen el sentimiento de perder: casarse es comprometerse, inscribir su vida en un proyecto…. A los cohabitantes la apuesta matrimonial se les aparece como algo temerario. ¿No es casarse enajenar la propia libertad, sacrificar alguna de las propias posibilidades, en pocas palabras, disminuirse? … La afirmación de la vida privada de cada individuo socava así, desde dentro, la institución matrimonial."

Disminuye el número de matrimonios, aumenta las familias monoparentales y se incrementan notablemente los divorcios.

Se invierte el valor de la familia que hace cincuenta años atrás se situaba delante del individuo y ahora lo precede.

La situación socioeconómica se complejiza; el mercado laboral es disputado por las mujeres, en franca competencia con los hombres.

Sintetizando: desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, el lugar de la mujer dentro de la sociedad ha sufrido dos cambios fundamentales a) su inserción en el campo laboral y b) su libertad sexual.

Observamos que estos dos grandes cambios ubican a la mujer en un rol que históricamente le había correspondido al hombre. Dice Pichon-Rivière: "El concepto de vínculo es operacional, configura una estructura de relación interpersonal que incluye un sujeto, un objeto, la relación del objeto frente al sujeto, cum pliendo ambos una función determinada. Por ello, a la idea de un rol individual tenemos que agregarle el concepto del rol del vínculo configurando una estructura social más integrada". Entonces nos planteamos: ¿qué efecto produce este nuevo espacio que pasa a ocupar la mujer?, y por lo tanto, ¿qué consecuencias se observan en el establecimiento de sus vínculos afectivos?.

Tradicionalmente el "mundo" masculino y el "mundo" femenino se compl ementaban: este se caracterizaba por la gestación y el cuidado de la progenie; lo propio de aquel era la productividad en el entorno social. Todo estaba en equilibrio.

Los efectos de la Segunda Guerra Mundial rompen este interjuego equilibrado entre lo femenino y lo masculino. La mujer comienza a ocupar campos que tradicionalmente se le vedaban, pero que desde su inconsciente ambicionaba.

APROXIMACION PSICOANALITICA

Freud afirma en "Algunas consecuencias psíquicas de la diferenciación anatómica de los sexos" que la maternidad se asienta en la envidia al pene como producto del complejo de castración. Recién, con el complejo de Edipo, aparece la diferenciación sexual. A ello debemos agregarle, fundamentalmente las identificaciones. Pensamos que la función materna es fundante de las primeras identificaciones, ya que la madre a través de la mirada en primer término y con la palabra, luego, estructura una sexualidad que va más allá de la anatómica.

Piera Aulagnier, a través del concepto de "la sombra hablada", enriquece la comprensión acerca de la función materna como estructurante de las primeras identificaciones. Ella dice: "lo que llamamos sombra está constituido, pues, por una serie de enunciados testigos del anhelo materno referente al niño; conducen a una imagen identificatoria que se anticipa a lo que enunciará la voz de ese cuerpo, por el momento ausente".

Entendemos que dicha sombra sería la precursora de posteriores identificaciones que culminarían en el complejo de Edipo. Es a lo largo de este proceso que se transmite de sujeto a sujeto un mensaje reprimido que nosotros consideramos se trata de un mandato transgeneracional. Obviamente, se entiende que entre el niño y la sombra depositada sobre él, pueden haber o no diferencias; que halla diferencias generará conflictos a nivel yoico.

Consideramos que cuando no se establece adecuadamente la separación-individuación, esta sombra ocupará el lugar del objeto, en consecuencia se producirán las dificultades de simbolización propias de la imposibilidad de dar cabida a un tercero. Esto puede ser el origen, en la niña, de una futura tendencia a la expresión psicosomática.

En la histeria de conversión, la representación-cosa se desliga de la representación-palabra y luego es reprimida por una sustracción de investidura de esta última. En la somatización, a diferencia de este, lo primitivo no es simbolizado, actuando directamente en el cuerpo. La infertilidad es un producto de la no-posibilidad de simbolizar por déficit en la estructuración del narcisismo, más la transmisión transgeneracional de mandatos reprimidos, originados en los cambios socioculturales a los que estuvo sometida la mujer.

A continuación presentaremos una viñeta clínica, que analizaremos a la luz de los conceptos teóricos previamente enunciados.

Ana, de 38 años, es derivada por un médico ginecólogo a raíz de sus dificultades para la gestación. Presenta una infertilidad sin causa orgánica. La paciente está casada desde hace diez años. Durante los tres primeros años usó un método anticonceptivo (DIU), ya que "quería disfrutar de su matrimonio". Al cabo de dicho período, la pareja comienza la búsqueda de un embarazo, objetivo que no es logrado hasta el momento.

Ana es la mayor de tres hijos, de los cuales los dos menores son varones. Sus padres, inmigrantes de centroeurop a de clase media. El padre se convierte en un exitoso comerciante mientras que la madre es ama de casa. La paciente es abogada penalista al igual que su marido.

Del análisis surge una relación conflictiva con la madre, a la que está inconscientemente ligada. La describe como una ama de casa pendiente de la limpieza, la comida y la atención del marido y de los hijos, muy especialmente de los hijos varones. Se queja permanentemente de su destino de "fregona" y de ser económicamente dependiente. Influye mucho en Ana, para que estudie y tenga una carrera universitaria y no repita su historia y la de su madre, quien en Europa también fue ama de casa.

Del padre dice que es una persona muy autoritaria, el típico "self made man" con el cual tiene un vínculo muy ambivalente. Respecto a sus hermanos predomina una relación de competencia y envidia ya que, comenta, son los preferidos de su madre. Ambos están casados y con hijos.

Llama la atención la apariencia de Ana; está correctamente vestida pero con una notoria falta de arreglo femenino. Se intuye que es una mujer bonita, pero su imagen es de alguien asexuado y hasta con cierto matiz de masculinidad. Relata una vida sexual pobre en frecuencia y calidad, ya que el vínculo con su marido se asienta fundamentalmente en la profesión, es decir, en lo intelectual y lo económico.

El caso de Ana, supervisado por uno de nosotros, presentaba algunos puntos nodales que fueron trabajados durante su tratamiento, con éxito. Los mismos se referían a:

-Ideales maternos originados en la rivalidad con figuras masculinas.

-Proceso edípico muy dificultoso.

-Identidad femenina pobre, por dificultades durante la estructuración de su narci- sismo.

Considerando el concepto de Piera Aulagnier, para quien ser madre comprende: "…a) una represión exitosa de su propia sexualidad infantil; b) un sentimiento de amor hacia el niño; c) su acuerdo esencial con el discurso cultural del medio al que pertenece (que…) dice acerca de la función materna; d) la presencia junto a ella de un padre del niño, por quien tiene sentimientos fundamentalmente positivos". Podríamos pensar que en el caso de esta paciente, nos enfrentamos a una inadecuada resolución de su sexualidad infantil, a un serio conflicto respecto al discurso "cultural" acerca de la función materna dada su no-concordancia con el discurso de su propia madre. Así como nos encontramos con sentimientos ambivalentes respecto de las figuras masculinas.

CONCLUSIONES

Haciendo un recorrido histórico-social partiendo de la Segunda Guerra Mundial, pudimos observar, una serie de cambios culturales relacionados con el rol de la mujer. Pasó de un lugar desvalorizado, denigrado y de sometimiento, a ocupar una posición de libertad, autodeterminación y éxito laboral. En este proceso se manifestaron con mayor fuerza las identificaciones masculinas en detrimento de las femeninas. Este éxito, fomentado culturalmente la llevó a renunciar, a través de un síntoma cada día más extendido, como es la infertilidad a empobrecer su identidad femenina.

Nosotros consideramos que la mujer no pudo integrar estos cambios psicológicamente, dándose en este punto, referido a la elaboración psíquica de su nueva identidad, una imposibilidad de simbolización.

Esta no-integración entre psiquis y soma, al decir de Winnicott, impide que las funciones somáticas sean elaboradas y representadas psíquicamente. Esto es lo que determina que se imponga desde el cuerpo la infertilidad, como no-integración de la función femenina denigrada y desvalorizada. Este síntoma le afecta a la mujer enfrentándola al cuestionamiento sobre su identidad, cuestionamiento que no pudo hacer hasta el momento ya que actuó sometiéndose a mandatos no procesados psíquicamente.


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