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Historias que hacen Historia

Palacios

Dr. Benito Mario Guerstein
bubi@terranet.com.ar

Hijo de Aurelio Palacios y de Ana Ramón, Alfredo L. Palacios nació el 1 de agosto de 1878. Su abuelo materno era primo de Santiago Ramón y Cajal. Entrar en la vida polifacética de Palacios no es tarea fácil, cuando se intenta mostrarla en tan poco espacio. No obstante ello, trataré de hacerlo y poner lo más importante aquí, especialmente lo que atañe a "después de los sesenta".

Palacios fue el primer diputado socialista de América y después parlamentario por más de sesenta años. Su tesis de doctorado, "La miseria en la Argentina", había sido rechazada por sus ideas socialistas. Fue un orador fogoso y agudo, pero sobre todo profundo y meduloso, lo que hizo que fuera escuchado con entusiasmo y atención en todos los foros, desde lo más granado de los parlamentos internacionales hasta la modesta esquina de barrio. Sus seguidores fueron principalmente los jóvenes, frente a los estrictos sistema conservadores de entonces. Fue un escritor que unió la

palabra a la acción, en la que se jugaba, lo que lo hizo uno de nuestros más importantes intelectuales: "Discursos parlamentarios", "Por las mujeres y niños que trabajan", "Dos años de acción socialista", "La universidad nueva" y "La democratización de la enseñanza" son los libros de la primera parte de su vida. Ejerció la educación como un apostolado. Fue un deportista con alma de tal. Cuando se decanten los tiempos, Palacios será considerado de la misma talla que Belgrano, Moreno y Sarmiento.

El año 38, a los sesenta, encontró a Palacios como senador por la Capital, que venía desempeñando desde el 30 y que se prolongó hasta el 43. Durante el peronismo fue defensor de la Suprema Corte de Justicia, hasta que se le impidió hablar y fue retirado del recinto por la fuerza pública.

En el 39, y hasta el 43, fue Rector de la Universidad Nacional de La Plata, cargo al que renunció por no estar de acuerdo con la revolución del 4 de junio.

En el 44, al regresar del exilio, declaró: "Vuelvo a mi país para contemplar con asco las manos sucias de los ladrones de la dictadura".

En el 46 publicó los libros "En defensa de la libertad" y "Las Islas Malvinas".

En el 52 apareció su libro "Estadistas y poetas".

En el 53, sufrió cárcel durante cinco meses, y pudo quedar libre por el pedido unánime de los intelectuales de América Latina.

En el 54, publicó "La justicia social" y "Masas y élites en Iberoamérica".

En el 55, al caer el peronismo, se lo reincorporó a la cátedra de Legislación del Trabajo, en Ciencias Económicas de Buenos Aires, y a la de Política Económica en la Facultad de Derecho de La Plata. En el mismo año, fue designado Embajador en Uruguay. Durante su gestión, se negó a poner a media asta la bandera argentina por el asesinato de uno de los más sanguinarios dictadores de América Latina.

En el 57 fue nombrado convencional para la reforma de la Carta Magna, y rchazó los veinte mil pesos que se le asignaron por tal tarea. Debe señalarse también que durante toda su vida rechazó todo proyecto de aumento de sueldo como legislador, donando el suyo, cuando tuvo que aceptarlo, para obras destinadas a la niñez, como las que se realizaban en la Casa Cuna y el Hospital de Niños.

En el 58, fue candidato a la presidencia de la república por el socialismo. El doctor Arturo Frondizi, que ganó la presidencia ese año, se hizo presente en su domicilio y le otorgó la distinción de Primer ciudadano de América. También ese año publicó "El pensamiento socialista".

En el 61, fue electo senador nacional, funciones que interrumpió al año siguiente por el cierre del Congreso, al caer Frondizi. Antes de ello había sido nombrado Profesor Emérito de la Universidad, que es el más alto cargo univesitario.

En el 63, fue electo diputado nacional.

En el 64, tuvo el "reconocimiento público de los argentinos y de los libres de América".

Designado "Maestro de América", todos los rectores fueron a su casa a brindarle dicho homenaje. También recibió el título de doctor "honoris causa" de las universidades de Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay, y de miembro del Instituto Sanmartiniano de Colombia. El ayuntamiento de El Ferrol (España) lo nombró "hijo adoptivo". Rechazó honores de Francia después de la Primera Guerra Mundial en protesta porque ese país disolvió la Central Obrera.

Palacios fue el autor que logró la sanción de sesenta leyes (laborales y otras) a lo largo de su prolongada vida legislativa y de ardua lucha a través de los años, como las de jornada y salubridad laborales, vacaciones, maternidad e infancia, divorcio vincular, libertad de prensa, ley de residencia, pena de muerte, justicia militar, etc.

Palacios murió el 20 de abril del 65, a los ochenta y seis años.

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